La princesa Isa

Cuando Isa era pequeña vivía con sus padres los Reyes del bosque Celeborn, allá en las lejanas montañas que el hombre jamás antes había pisado... entre unicornios, hadas y otros bellos seres de leyenda, pero Isa no era feliz allí, algo le faltaba.

Tenía todos los caprichos que os podéis imaginar y estaba David, un fiel amigo suyo que además de haber crecido junto a la futura princesa del bosque, se había enamorado de ella. Por desgracia para él, Isa no sentía ese amor en su interior, pero como no deseaba hacerle daño, calló y nunca dijo nada.

Los días pasaban e Isa crecía junto con su futuro reino, se volvió un tanto quisquillosa y egocéntrica, deseaba que todos estuvieran al cuidado de ella... también algo melancólica, nada allí la llenaba. No era feliz.

Ni aquellas maravillosas cascadas en las que cada mañana se bañaba... ni aquellos paseos por verdes prados en su caballo Pegaso... ni aquellas poesías recitadas de manos de su amigo David que buscaban en el corazón de Isa algo más allá del aprecio, algo como el amor hacían que la bella princesa sonriera y dejara de lado la angustia que sentía sin saber porque en su corazón.

Ella buscaba algo más, ella deseaba emociones... quería dejar la monotonía de lado. A veces se sentía tentada de coger a Pegaso y salir volando entre aquellas montañas que mantenían a salvo su reino de cualquier humano... quería saber que había más allá, quería sentir la libertad.

Pero no podía, sus padres eran muy desconfiados y como detectaban en Isa sus deseos de libertad, habían ordenado a David que la vigilara muy de cerca, que no la dejara ni un minuto, ni a sol ni a sombra.

La joven princesa se sentía atrapada, cada día más, ella ya no veía el reino de sus padres como su casa... se sentía como en una prisión, como una jaula. Y cada vez sentía más ansias de escapar. Además, las hadas del bosque atormentaba aún más el cálido corazón de Isa incitándola casi casi a que saliera de allí, le hablaban de los humanos.

La princesa ya no podía más, estaba intrigada por saber que había más allá y un día se decidió sin más. Cuando salió a dar un paseo por el bosque con Pegaso y David como todos los días, hizo creer a su amigo que una tiara de diamantes que iba finamente prendida en su cabello había caído a un acantilado, David que poseía garras y podía trepar por las paredes a su antojo, sin pensárselo dos veces se tiró al vacío a por aquello que había perdido su preciada dama.

Isa aprovechó el descuido de las hadas del bosque que tambiíen se mantenían ocupadas organizando un baile de máscaras que se celebraría en unos días con la llegada de la Primavera y echó a volar junto a su caballo Pegaso.

Nunca más se volvió a saber de ella... jamás los reyes de Celeborn volvieron a ver el rostro de su hermosa hija y princesa. Y lo únco que se recuerda es la sonrisa que su amigo David observó en el rostro de Isa cuando esta al fin escapaba de su jaula gritando: "LIBERTAD".
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3 comentarios

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Isi
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17 de marzo de 2009, 13:05 delete

Jo...me has dejado sin palabras y me has emocionado...es precioso, es muy bonito y está muy bien escrito.

Además, me has pillado en un momento un pelín bajo y hasta casi se me han saltado las lagrimillas cuando he leído "LIBERTAD".

Un besote y muchas gracias por dedicarme este cuento tan bonito.

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17 de marzo de 2009, 17:41 delete

Que historia más bonita y que suerte tiene Isa al ser la protagonista.

Que tengas una buena tarde nene.

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Celso
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17 de marzo de 2009, 18:12 delete

Que bien y que bonita que ha quedado.

Sin duda Isa se merecia esta linda historia.

Un abrazo.

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