No apto para menores.

Comenzó en una aburrida mañana de sábado. Mi madre enganchada en la caja tonta, mi hermano enganchado al ordenador, mi padre sobando.

Así pues decidí salir un rato por ahí; yo vivo en la zona de Riazor, anda más salir del portal me quedé en blanco, no había nadie, ni viejos ni mayores, ni chavales, el caso es que no había chavalas que era lo que me interesaba.

Así que fui donde me llevasen los pies, llegué a cinco rosas, en ese momento me di cuenta de que las chavalas se movían por la calle, empecé a mirarlas… una en concreto, una chica rubia, imponente que llevaba una camiseta de tirantes con el emblema “I love you”, un sujetador rosa que no daba más de sí y unos tejanos; más que en eso me fije de abajo a arriba que tenía unas piernas sexys, un culo redondito y blandito, unas tetas que salían del sujetador.

Me ponía cachondo, llevaba todo un día sin eyacular, (eso es mucho), así que me acerqué directo a ella con muy malas intenciones, quería asaltarla en plena calle, me acerqué, tenía que ser rápido, implacable, le dije:
- He perdido mi teléfono, ¿me das el tuyo?.
Se giró y le vi la cara unos labios finos pintados, jugosos, creados para mí y sólo para mi… polla.
Me miró como riéndose por dentro, me examinó, abrió la boca y me dijo a la oreja:
- Te he estado buscando siempre, ¿dónde estabas?.
Noté que llevaba mucha picardía dentro que se le salía por los labios, ella se los mordía, quería que lo viese, mirándome en especial por debajo de la cintura, pensé que era una salida y me gustó.

Me invitó a su casa en un “en tu casa o en la mía”, le dije que en la suya ya que en la mía estaban mis viejos, me asusté, yo era virgen, por mis huevos que ella no lo era.
Me daba corte ser un hombre y no el director de los que iba a pasar. Todo pasó muy rápido, llegué a su casa, antes de entrar me dijo:
- Tenemos hora y media.
Me besó, cagada, tenía que haber sido yo, ya no me importaba, sólo quería follar, follar y follar. Llegamos a su habitación, me dijo:
- Dame cinco minutos, me guiñó el ojo y dio un portazo.

Emocionado, nervioso y acojonado, me fui quitando la ropa torpemente, esperé, llame a la puerta (que hago, que hago), no tuve que hacer nada, nada más abrirla, la miré un instante, pues estaba delante, me miró un momento, se agachó y me la agarró:
- Soy virgen. Dije.
- Mejor, dijo ella.

Su boca se fundió con mi miembro, un escalofrío seguido por el gusto y el morbo que me daba, el estar haciendo aquello me llenó de placer, ella lo chupaba como una niña de seis años muy desarrollada comiendo el primer helado del verano. Noté mi polla recorrer su boca de adentro a afuera, rozando la campanilla y mojándome con la lengua.
Por un momento se la sacó y pude verla reluciente, y al mirarme un momento, me comentó lo bueno lo buena que la tenía, cosa que me puso a cien.

Aquello era demasiado, me sobrepasaba, no notaba que me iba a correr de momento, pero su cara complacida por juguete que frotaba y chupaba me aconsejaban pensar en retroceder cuando iba a correrme, de momento aguantaba y lo disfrutaba, su lengua enorme y sus labios finos no coincidían, pero me daba igual, de golpe algo frío y antinatural, me hizo decir:
- Quiero correeermeeee.
- Dámela toda, dame tu leche. Dijo la muy guarra.
Me corrí, pensaba que quería que le bañase la cara pero no, metió mi polla en su boca y se la bebió toda.
- Eres una putona, límpiamela toda guarra. Dije a gritos.

Me la limpió y se tiró en la cama, abriendo las piernas, húmedas, mojadas, enseñándome todo su coño.
- Fóllame papi. Me dijo histérica.
Me subí a la cama, cogí sus hermosas y sudadas piernas, me las puse en los hombros, y le di con todas mis fuerzas; botó, y soltó un grito que se escuchó por lo menos hasta Sevilla. Le daba y le daba, no paraba de chillar y gemir, la chica estaba tan mojada que casi no notaba las paredes de su ardiente útero.
Mis manos iban rozando toda su anatomía, sus pezones duros que pellizcaba. Noté un cansancio en los hombros, cogí sus gemelos, los bajé y dijo:
- ¡¡¡ No papi, sigue por favor !!!.

Ni le respondí, le seguí dando para que no me pidiera mas sexo, me dejé caer mientras le daba fuerte, le metí la lengua hasta donde posiblemente habría llegado mi nabo, agarrándole sus enormes senos; y le daba y le daba, incansable tanto yo como la zorra que tenía delante.
Ella se iba, lo notaba, estaba a la luz de su orgasmo y chillaba aún más, yo también me iba a ir, asi que le dije:
- Cállate y ponte a cuatro patas que voy a petarte el ano. Le dije sin darme cuenta de mi tono sadomasoquismo.
Lo que soñé y soñé durante toda mi vida estaba a punto de cumplirse, la agarré por la espalda y se la metí primero suavemente pensando en como chillaban las putonas de los vídeos porno anales que había visto.

Chilló, me daba igual, paré mi ritmo lento, quería que chillara de dolor, así pues le di todo lo fuerte que podía mientras ella se chupaba un dedo que después introducía en su coño.
El ritmo era constante y no parecía acabar hasta que los dos sudando como perros en celo, dijimos:
- ¡¡¡ Que me voy mi amorrrr !!!, me dijo la putona.
- ¡¡¡ Aguantaaaa !!!. Le pedí a gritos.

No sirvió de nada porque nos corrimos y yo eché como un litro de leche, sumado a los jugos de mi sumisa. Nos quedamos echados los dos, lo había echo bien, por lo menos ella me lo había reflejado en sus gemidos.

Me duché con ella, irónicamente no paso nada, estábamos cansados, me vestí y cuando me iba a ir me besó suavemente y me dijo:
- ¿Como te llamas?. Me dijo mirándome a los ojos.
- Carlos. Le dije.
- Ana. Me respondió.
- Un placer. Le dije.

Me fui a la calle cuando entre la gente destacó nuevamente otra persona.
- Hola José, tío, te vas a cagar. Le dije después de contarle todo me dijo.
- Ala, cabrón, no tienes suerte ni nada, no será mentira. Me dijo casi empalmado… Voy a casa del Javi, ¿se lo cuento?.
- No te queda “ná”. Le dije.
- Hoy mismo, venga, adiós.

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3 comentarios

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Celso
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1 de junio de 2009, 20:43 delete

Desde luego después de fornicar con una tia, va y lo cuenta a los amigos. Mal, muy mal.

El resto de la historia estuvo bien, a tu linea.

Un abrazo.

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Isi
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2 de junio de 2009, 16:32 delete

ummmm.....no diré lo que pienso, pero me gustó....ejem.

Eso sí, después de eso, que eche la primitiva, que fijo que le toca! jeje, pues no es difícil encontrarse a un pivón como esa, abierta de mente (y de lo que no es la mente) y que encima se deje hacer de todo!, pero lo que remata el día de suerte de Carlos, es que después de una mamada, volviese a empalmarse para echar un polvo....¡¡im-prezionante!! jaja.

En serio, me gustó mucho.

Bechitos!

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Isi
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2 de junio de 2009, 20:02 delete

Uys..me acabo de dar cuenta de que también se puede votar en este tu blog! Ale, ya está, ya he dado mi voto.

Por cierto, me he imprimido el relato que has puesto hoy, lo leeré antes de irme a dormir, espero que no sea de miedito.

Es lo que tiene el haber dejado atrás casi 4 horas de transporte público al día, que ahora me leeré tus relatos en casita y tranquilamente...bien!

Besos!

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