El beso del vampiro.

08-06-24 Como todos los días, Darcy iba a la biblioteca que estaba frente a la tienda de antigüedades a la que trabajaba. Ese día, leía sobre las leyendas típicas de terror, y encontró un libro de vampiros, no era común que se fijara en ese tipo de relatos, pero una parte del libro la enganchó.

Cuando leía se sorprendía con su contenido pero a la vez le causaba un poco de risa, no podía creer como se le ocurría a la gente inventar ese tipo de relatos, mucho le daba risa de que hubiera vampiros que para subsistir tenían relaciones sexuales con sus víctimas, esos a los que le llamamos Sucubus e Incubus.

Se marchó de ese lugar directo a la tienda de antigüedades y continuó leyendo más sobre los personajes vampíricos. El tiempo había pasado tan rápido, ni siquiera se había dado cuenta del reloj por estar tan dentro de su lectura, que se le había hecho tan tarde y que ya casi eran las 10 de la noche, se apuró en cerrar la tienda y corrió al autobús para irse a casa, allí tampoco soltaba ese libro, por poco y se pasaba de su última parada de autobús, que con torpeza pidió bajarse.

Darcy llegó a su casa, preparó té y salió al balcón a terminar de leer. Las últimas frases del libro eran… “Un beso verdadero puede ser tan mortal como la mordida de un vampiro, pero a quien le importaría morir tras sentir la pasión de un amor puro y sincero”.

Al terminar con esto cerró el libro y meditó un poco, le parecía que todo eso era demasiado romántico para ser algo real, pero se dio un poco de placer al imaginárselo. Prefirió dejar de pensar en eso y entró a su casa, lista para dormir. Darcy tenía que admitirlo, algo tras esa lectura le había dejado inquieta, repentinamente se sintió tibia, con un poco de adrenalina en su cuerpo, sudada, el sueño la quería dominar y ya casi había perdido el conocimiento de la realidad, pues repentinamente un viento entró delicadamente por la ventana haciéndole sacudir su cuerpo y llenándola de una extraña sensación.

Darcy cerró los ojos y el viento frio seguía jugando con ella, hasta que pudo sentirlo. Ella era fuerte y no quería dejarse llevar así solamente, pero abrió los ojos y se encontró con la silueta más hermosa que había admirado, su respiración se contrajo al chocar con los ojos de él, que eran de un azul aguamarina brillantes, como si se tratara de un lobo en la oscuridad, no quería dejarse conducir y empezó a balbucear.

-- No eres real… esto no es real.

Pero al primer tacto piel con piel, Darcy no pudo continuar y cerró los ojos nuevamente, para así dejarse llevar, él la tomó completamente, la acariciaba y se apoderaba de ella, que Darcy no cabía de place y su éxtasis aumentaba a cada segundo que él la estrechaba, ella acercaba su rostro a él y le parecía imposible acariciarlo, pues parecía que todo el placer era solamente dedicado a ella, hasta que el la besó y probó del dulce líquido de sus labios, hasta que sucedió lo inevitable y él le mordió el cuello, haciéndola gemir de un dolor placentero que la dejó totalmente rendida…

A la mañana siguiente, despertó a mediodía, muy tarde y era imposible llegar a trabajar a la tienda de antigüedades, así que se reportó como enferma, pues realmente así lo estaba, se sentía débil e incapaz de hacer un quehacer. Se vio al espejo y se miró pálida y ojerosa, se sentó sobre su cama y recordó, todo, cada segundo en que él la poseía, recordó su piel, su olor, sus besos… y finalmente aquella mordida que la dejó exhausta, pasó su mano sobre el cuello y pudo sentir el rastro que él le dejó.

Corrió al espejo y se quedó inmóvil, tenía la marca de los colmillos en la piel, se dejó caer sobre el suelo y se sintió como si hubiera vivido una violación, trató de dejarlo pasar el resto del día, pero al pensar que la noche estaba cerca, sus nervios y el temor le fallaba.

Al caer la noche paso nuevamente, al dejar caer su cuerpo sobre la cama, experimentó las miles sensaciones desconocidas de la noche anterior, que ya no solo no tenía miedo, estaba ansiosa de que él llegara, y así sucedió, entró como el aire, desvanecido por la ventana, se deslizó sobre su cuerpo, acarició su cara y Darcy esta ya sonriéndole, como si supieran lo que cada uno haría, unieron sus cuerpos y se fusionaron en uno.

Darcy sentía que la vida se la robaba y era algo que la tenía horrorizada, pero no podía soltarlo, ni despegarse de su cuerpo irreal. Lo vio a los ojos por última vez, las miradas se entrelazaron y antes de que el volviera a beber de ella, Darcy soltó sus últimas palabras…

-- Tuya seré, tuya he sido siempre… si el precio de tenerte es la muerte, así será…

Se dieron un último beso y el clavó sus colmillos en la piel, para terminar se absorberle el alma por completo, dejando caer el cuerpo inerte en ella, sin vida, sin alma, el se la había robado, para así convertirse en el aire que seguía soplando su cuerpo…

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4 comentarios

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Cristina
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9 de agosto de 2009, 22:38 delete

Que buena historia...
... Me gustó muchisimo.

¡¡ UN BESITO !!

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Celso
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9 de agosto de 2009, 23:08 delete

Me ha dejado perplejo la historia...
... No sabía que leer un libro se pueda convertir en realidad.


Por lo general me ha gustado mucho.
Un abrazo.

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Bruno
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10 de agosto de 2009, 4:12 delete

Interesante relato.

Por eso no suelo leer muchos libros, no vaya a ser que se convierta en realidad.

Un saludo.

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Isi
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10 de agosto de 2009, 17:26 delete

Mira, este puede ser el motivo por el que nunca termino un libro....por si acaso....jaja.

Me ha encantado la historia, muy buena.

Un besote!!!

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