Fruta prohibida.

  • “El País” – Viernes, 07 de Agosto de 2.009

FRUTA_PROHIBIDA Los narcos tienen estómago delicado. Lo sé porque comen mis platillos. Es posible que después de probar mis guisos reciban quince disparos en el intestino, pero a ellos le preocupa el perejil.

Soy dueño y lavaplatos de “Mi bella ilusión”. Con el mismo nombre, el negocio fracasó como peluquería y tienda de abarrotes. Esas bellas ilusiones permitieron la nuestra. Los mariscos no fallan. No en este desierto. Cuando los dedos se adormecen de disparar una AK-47, se antoja un cóctel de pulpo.

-- Es nuestro ecosistema –. Dice el ñato, que estudió oceanografía y puede conferenciar sobre un ostión.

Al ñato le gustan las frutas. En mi infancia sólo los afeminados comían fruta. No sugiero que el ñato sea puto. Si un hombre come papaya, allá él. Respeto los prejuicios de cada quien. A fin de cuentas vivimos en la era de Internet.

Las frutas me inquietan por otro motivo. Mis dedos están cubiertos de pellejo rojizo por el caldo de camarón que les ha caído encima; cortamos callo de hacha con machete, respiramos humos, cerramos el horno a patadas. No es sitio para vegetales.

Nada de esto importaría si no existiera el Vinagre. Los capos más crueles han tenido apodos engañosos: el Panda, la Muñeca, el Fleco Rubio. El Vinagre es peor, y es vegetariano. Su apodo tiene que ver con su dieta y con su carácter. Despelleja a sus víctimas mientras un chef le prepara “caviar de mango”.

Ningún Jefe de Jefes había sido vegetariano. Un borracho se atrevió a insinuar que al Vinagre le gustan las zanahorias, pero no en la boca. El Ñato salió de la cocina a gritar que se puede ser vegetariano y ser cabrón: “'¡Ahí está Hitler"!”. Le pregunté si había aprendido eso en Oceanografía. “En Wikipedia”, contestó con desprecio. El Vinagre es delicado con el tema de las zanahorias. El borracho que lo insultó amaneció en un breñal. Tenía la cabeza en la manos y el pene en la boca. La firma del Vinagre.

Así supe que el Ñato le pasaba información. Tal vez el capo lo vio comer fruta y le cayó bien. Como dos alcohólicos que se encuentran en un pueblo de menonitas.

Una mañana vi al Ñato hundir un termómetro en un líquido verde. Pensé que preparaba una droga. Su respuesta me desconcertó: “Es té verde”.

Había dejado de trabajar para mí.

A los pocos días, tres capos llegaron a “Mi bella ilusión” con su gente de confianza. Pidieron pescado relleno y preguntaron si el ajo “hacía repetir”. El guiso era un poco más fuerte. El Ñato rellenó los huachinangos de explosivos y huyó por la ventana de la cocina. Me salvé de la explosión porque había ido a orinar. Cuando abrí la puerta, una llamarada me quemó las piernas. Ahora tengo los pies peor que las manos.

Tal vez el Vinagre es vegetariano por estrategia. Nadie busca a un capo en una frutería.

Ahora el Ñato trabaja en un barco atunero. Detecta los cambios de temperatura en el agua y las zonas donde hay placton. Ayuda a la pesca y a meter cocaína en la pesa. Le dicen el "Wikipedia”.

Mi bella ilusión fracasó por tercera vez. Nadie ha querido comprarla. Me jodí, pero tengo un consejo que dar: En el desierto, desconfía de la fruta.

Juan Villoro es autor de “De eso se trata” (Anagrama).

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3 comentarios

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Bruno
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9 de agosto de 2009, 4:52 delete

Un relato mafioso...
... Me encanta.

Habrá que desconfiar de la fruta pues (con lo buena que está).

Jejeje, es broma.

Un abrazo.

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Estefan
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9 de agosto de 2009, 17:04 delete

¿Como que hay que desconfiar de la fruta?.
¡¡ ESO NUNCA !!, con lo rica que está.

Buen relato.

Un abrazo.

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Isi
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10 de agosto de 2009, 17:30 delete

Me encantó, porque yo tampoco buscaría a un malote en una fruteria ni en un restaurante vegetariano....qué curioso, no?.

Besos!!!

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